Pranayama: controlar la energía

En el camino de desarrollo interior del Yoga el control de la energía vital es una herramienta central. ¿Cuál es la energía vital? Esa que experimentamos cuando nos aquietamos, y dejamos que todo se asiente y percibimos en el cuerpo algo que tiene que ver con el cuerpo, que le da vida, pero que no es el cuerpo. Eso que alimenta al entusiasmo, que alimenta la alegría, eso que dejamos de sentir cuando pasan cosas que nos deprimen, que nos encierran; eso es el prana, es la fuerza esencial de la vida, de la vida celular, de la vida anímica a un nivel más refinado. “Yama” es la actividad y el control de esa energía.


instructor de Yoga practicando pranayama
Jesús Bonilla practicando Pranayama Yoga
Pranayama y respiración están profundamente relacionados, ligados; pero conocimiento y práctica pueden llevarnos más profundamente, hacia el manejo directode la energía vital.

Primero aprendemos técnicas respiratorias oxigenadoras y depuradoras. Luego profundizamos en cómo activar, acumular y dirigir los aspectos psicofísicos del prana. En una tercera etapa aprendemos a distinguir y manejar las diferentes modalidades y ubicaciones del prana en la anatomía sutíl.


La intención de este artículo no es describir los mecanismos fisiológicos físicos o sutiles, la estructura y movimiento del prana cósmico, ni técnicas respiratorias. Haré eso en otras entregas o en cursos específicos.

Aquí quiero señalar aspectos generales que suelen ser pasados por alto en las clases regulares de Yoga y en la ejercitación para meditar, pero que hacen una significativa diferencia en la sesión y en la vida cotidiana. Cualquier practicante con alguna experiencia puede lograr esto.

Lo primero es prestar atención y experimentar por separado pensamientos de sensaciones. Luego hay que seguir atendiendo, dejando atrás toda intelectualización, y refinar la capacidad de discriminar las diferentes sensaciones que conforman la experiencia. En este punto comienza a ser claramente reconocible la presencia del prana, de esa energía primigenia. El paso siguiente será aprender a dirigirlo.

- Pranayama es ir haciendo de la energía ya no juguete de las circunstancias si no cultivándola-





Hay una estrecha relación entre la cantidad y estado de la energía psicofísica personal, el estado de la conciencia, y la respiración.



Dos vías regulan la profundidad y frecuencia respiratoria: una son mecanismos automáticos para mantener los niveles óptimos de oxígeno y dióxido de carbono en la sangre arterial. La otra es el estado de la conciencia,

Dentro de esta segunda vía, si no hay intervención intencional, la conciencia se va modificando de acuerdo a las mil circunstancias que nos envuelven: los contenidos del inconsciente que se activan, lo que los sentidos traen, lo que las emociones movilizan, las líneas argumentales que el intelecto genera. Así, la consciencia a está en foco, estamos presentes, y otras se desenfoca, y vivimos en automático, juguetes del destino. La respiración sigue a estos dos estados, y con su repetición tiende a prolongarlos y grabarlos en el sistema nervioso.



Pranayama es ese acto de tomar control y manejar intencionalmente la energía psicofísica, con la cual conducir nuestra vida y destino. Por eso el pranayama va mucho más allá de la respiración, aunque usemos esta como medio inicial de control de la energía, por la facilidad de manejarla usando algunas técnicas.



La respiración comprende varios fenómenos: la base es el acto fisiológico de incorporar oxígeno para la producción de energía y desechar dióxido de carbono resultante de esa producción. Asumiendo que otros factores fisiológicos son adecuados, una respiración óptima equivale a la mejor disponibilidad posible de energía.





La amplitud, el ritmo, el tono de la respiración generan sensaciones acordes de limitación, prisa, tensión, o libertad, calma, soltura. Estas sensaciones alimentan emociones y procesos psíquicos afines. Los patrones respiratorios, las emociones y procesos psíquicos asociados van creando patrones permanentes en nuestro sistema nervioso.



Usando las técnicas respiratorias del pranayama y técnicas mentales directas sobre la energía, podemos tomar control de todo el proceso, sentir de manera primaria el prana, y guiarlo intencionalmente.



Durante las asanas van naturalmente acercándose respiración, energía, y procesos psíquicos, hacia la estabilidad, libertad y calma. Pero podemos acrecentar este efecto enfocarnos aún más en la experiencia energética durante los ejercicios respiratorios o pre-meditativos. Atendiendo y conectando con esa energía primero en el cuerpo físico, y luego conectándola con la experiencia de nuestros planos sutiles.



Entonces en Yoga, meditación y desarrollo espiritual el manejo de la respiración es esencial para utilizarla como herramienta para crear un estado de consciencia definido intencionalmente y manejar desde allí nuestro percepción y manifestación en el mundo.

-Pareciera que hay dos caminos: una vía de la energía y otra la de los procesos interiores psicológicos y anímicos-

La respiración no educada es descoordinada, aleatoria, dependiente de las circunstancias, la respiración en Yoga no se entrega a los sucesos; en Yoga se trae la respiración y se le da forma, se la guía porque respiración y energía, vital y anímica están estrechamente relacionadas.

Hay más aún: cuando nos distraemos y nos dormimos despiertos creemos que el placer de los sentidos es la puerta a la felicidad, a la libertad, a la plenitud. Entre los confundidos, los inadvertidos, y los que no están confundidos ni inadvertidos pero que hacen su negocio de la confusión de otros, hemos terminado creando un mundo humano donde la mayor parte de las energías se gastan en el tratar de satisfacer los sentidos físicos y el ego. La famosa cadena del consumismo, de ser adquisitivos, de estar identificados con lo ilusorio.

Y no sólo consumir y adquirir en términos de comprar cosas, nos volvemos consumidores y adquisitivos de relaciones, personas, situaciones. Y como eso nunca nos da la felicidad, no sólo tampoco encontramos calma sino que más de una vez agrega intranquilidad en nuestro vivir cotidiano.

Nuestros sentidos, como canales que nos conectan energéticamente con el mundo, empiezan a estar atiborrados de contenidos al azar, empiezan a ser canales bloqueados, y ahí el prana, la energía vital se disipa. Se pierde.


- Hay que dejar que la respiración nazca del silencio y vuelva al silencio-

Cuando no se ha entrenado este manejo de la energía pareciera que hay dos experiencias diferentes: la de la energía, y la de los procesos interiores psicológicos y anímicos, pareciera que se mueven en diferentes espacios interiores. Pero al avanzar en la práctica de la quietud, de cultivar la respiración, de abrir la percepción, de ir más allá del proceso fisiológico, el practicante de Yoga empieza a darse cuenta que la vía psico-mental y la de la energía física se van acercando. Comienza a sentir otro tipo de presencia, de logro. Ahí es donde emergen todas las sensaciones de estar en eje, de estar en centro, de tener el centro de gravedad dentro, tener peso propio, o como a veces se define: “la presencia”, todas esas metáforas tienen que ver con esto, con que la energía de la vida, el prana y los procesos psico-mentales que se van uniendo en el aquí y ahora.

Entonces la mente ya no está yendo de acá para allá a los saltos y confundida. La consciencia se empieza a unir a una intención, a un sentido de vida, a la calma, a la dirección que queremos darle, al propósito.

Los sentidos empiezan a descongestionarse; empezamos a no estar abrumados de estímulos, empezamos a percibir la vida con claridad. La percepción de nuestra existencia empieza a ser serena, penetrante y refinada.

Sucede algo más cuando cultivamos la energía y la respiración en estos términos. Durante las asanas o durante los ejercicios respiratorios, pero también afuera, en el mundo cotidiano cuando nos acordamos y practicamos: Nos volvemos capaces de percibir no sólo el prana, la energía, si no también cómo se va modificando, cómo va fluyendo. Vamos descubriendo dónde la energía tiende a estancarse, dónde se producen discontinuidades, vamos descubriendo relaciones entre distintas situaciones que hemos tenido. Comenzamos a darnos cuenta que el trasfondo energético es el mismo, que todo nació del mismo lugar, aunque las personas tengan diferentes nombres, estén en distintos tiempos y las anécdotas sean diferentes; vamos descubriendo los patrones en nuestro existir.

No es estar haciendo ningún tipo de proceso mental, es más sencillo, es no agregar nada a lo que sucede. Dejar que la respiración venga del silencio y dejar que la respiración vuelva al silencio, sin intervenir, sólo percibiendo refinadamente. Eso va creando un gran aquietamiento del cuerpo, para que los procesos fisiológicos de la salud puedan desarrollarse, para que el cuerpo de las emociones pueda sentir el mundo y actuar en el sin distorsiones, para que los pensamientos florezcan positivamente creativos.

Esto es la esencia del pranayama.


Texto de Roberto Martínez CC-BY-4.0
Imagen: Jesús Bonilla "Tanumânasî" Instructor de Kundalini yoga practicando Pranayama, commons.wikimedia.org, Public Domain.